viernes, abril 08, 2005
Hay un extraño halo de tristeza sobre toda la gente que me rodea, como si la tragedia estuviese a punto de ocurrirles en cualquier instante, es el caso de Samiria, una muchacha que fue mi amiga en la preparatoria y que incluso seguimos en contacto cuando estudiamos la universidad pero que volvió a Tepic y ya no supe más de ella hasta ahora (le llamé por teléfono para invitarla a la exposición). Me platica que se casó el año pasado con un muchacho guapo y de su edad, por la iglesia y por el civil, ella quedó embarazada y su marido una tarde se fue con sus amigos a la playa sin avisarle, en el camino se accidentó y quedó paralítico, inmóvil de la cintura para abajo, éste evento marcó un “antes” y un “después” para él, volviendo su forma de ser sumamente agria (algo muy común entre los que han sufrido pérdidas ó lesiones irremediables). Samiria tuvo al bebé pero no podía lidiar con el hecho de ser madre, la carrera y tener que atender a su marido, decidió pedirle el divorcio. Es extraño ver que un destino similar le ocurre a muchos que fueron mis amigos, por mi madre me he enterado de una cantidad bestial de matrimonios, fracasos y destinos inciertos... he sido realmente bendecido y afortunado al hacer algo que me gusta (el arte) pero sigo sintiendo que “lo inevitable” me ronda constantemente.
Ésta noche fue la gran apertura del Salón de la Plástica Joven Nayarita y con ella la inauguración de mi cuarta exposición individual “Trabajos”. Fue emocionante. Toda la crema y nata de la cultura del estado estaba ahí. A muchos ya los conocía pues en su momento fueron maestros míos: Javier Ayala –mi maestro de música en la primaria y secundaria, actualmente director de la Sinfónica de Nayarit-, Corina Ramírez –mi primer maestra de pintura, aunque con ella no aprendí casi nada tuve que decir que sí- y hasta Gabriela Gutiérrez Ortiz –Hija de Emilia Ortiz, gran ausente de la noche, ella me instruyó en escultura... pero nunca me agradó mucho-. Quedaron muy satisfechos con mi exposición, les ha gustado mucho, se sorprenden de mi decisión de seguir la senda del arte pero igualmente la apoyan. Hubo prensa. Mi madre, mi abuela y mi sobrina estaban ahí, también Samiria estuvo ahí (luce muy pero muy delgada), así como Gabriel Camarena (alias “El Chaparro”, iba con su novio, quien está feísimo). Me gustaba colarme en la sala y escuchar los comentarios de las personas sin que supieran que yo era el artista. Platiqué con los directivos de cultura del estado, aplicaré próximamente para una beca (fue divertido, pues me llamaron “el joven descubrimiento de la Ciudad de México”) parece que les ha gustado la propuesta. Me puse en mi plan socialité. Sobre las demás salas puedo decirles que había muchas obras que me parecían interesantes y otras simplemente basura local, simples artesanías. Hice migas con un artista, Tomás G. Quien realizó instalación dentro de una las salas, hemos quedado de salir juntos en la Ciudad de México en su próxima visita (claro si nuestras agendas nos lo permiten). Ésta apertura fue una noche toreador local, pero igualmente intensa y llena de toda clase de intiigas. Juan Lamas el director del Museo Aramara me ha invitado a exponer en una próxima colectiva (“Zoología Fantástica” se titula... le mandaré unos dos ó tres dibujos de la serie “Happy End of the World”) así como que me ha invitado a un par de concursos de pintura y grabado. Dejé el escenario en el momento en que mi sobrina Emilia empezó a bostezar, ya era demasiado noche... volví para hacer la maleta y tomar el primer autobús de la noche que me llevara de vuelta a mi Metrópolis...
No es que no me duela dejar de ver así a mi familia, sencillamente me gusta estar yo aparte, cuando estamos todos juntos me vuelvo loco de frustración... me generan más nervios que una inauguración de obra.
Ésta noche fue la gran apertura del Salón de la Plástica Joven Nayarita y con ella la inauguración de mi cuarta exposición individual “Trabajos”. Fue emocionante. Toda la crema y nata de la cultura del estado estaba ahí. A muchos ya los conocía pues en su momento fueron maestros míos: Javier Ayala –mi maestro de música en la primaria y secundaria, actualmente director de la Sinfónica de Nayarit-, Corina Ramírez –mi primer maestra de pintura, aunque con ella no aprendí casi nada tuve que decir que sí- y hasta Gabriela Gutiérrez Ortiz –Hija de Emilia Ortiz, gran ausente de la noche, ella me instruyó en escultura... pero nunca me agradó mucho-. Quedaron muy satisfechos con mi exposición, les ha gustado mucho, se sorprenden de mi decisión de seguir la senda del arte pero igualmente la apoyan. Hubo prensa. Mi madre, mi abuela y mi sobrina estaban ahí, también Samiria estuvo ahí (luce muy pero muy delgada), así como Gabriel Camarena (alias “El Chaparro”, iba con su novio, quien está feísimo). Me gustaba colarme en la sala y escuchar los comentarios de las personas sin que supieran que yo era el artista. Platiqué con los directivos de cultura del estado, aplicaré próximamente para una beca (fue divertido, pues me llamaron “el joven descubrimiento de la Ciudad de México”) parece que les ha gustado la propuesta. Me puse en mi plan socialité. Sobre las demás salas puedo decirles que había muchas obras que me parecían interesantes y otras simplemente basura local, simples artesanías. Hice migas con un artista, Tomás G. Quien realizó instalación dentro de una las salas, hemos quedado de salir juntos en la Ciudad de México en su próxima visita (claro si nuestras agendas nos lo permiten). Ésta apertura fue una noche toreador local, pero igualmente intensa y llena de toda clase de intiigas. Juan Lamas el director del Museo Aramara me ha invitado a exponer en una próxima colectiva (“Zoología Fantástica” se titula... le mandaré unos dos ó tres dibujos de la serie “Happy End of the World”) así como que me ha invitado a un par de concursos de pintura y grabado. Dejé el escenario en el momento en que mi sobrina Emilia empezó a bostezar, ya era demasiado noche... volví para hacer la maleta y tomar el primer autobús de la noche que me llevara de vuelta a mi Metrópolis...
No es que no me duela dejar de ver así a mi familia, sencillamente me gusta estar yo aparte, cuando estamos todos juntos me vuelvo loco de frustración... me generan más nervios que una inauguración de obra.