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viernes, febrero 25, 2005

Anoche fue la subasta de arte de la galería 10/10 en la Hacienda de los Morales, fue organizado por la Casa Pedro Domecq y hasta hubo una degustación de vinos. Cada subasta me pone las emociones a flor de piel pero ésta vez fue para mal, subastaron la pintura del "Hombre Frasco" de la serie "Las máscaras del Hombre" con un precio estimado de $1,500 pesos (bastante bueno diría yo). Mi corazón latía como loco mientras esperaba que llegara mi turno y así fue (erróneamente en el catálogo escribieron mi nombre como Adwin en vez de Edwin). En cuánto presentaron mi obra el hombre que estaba sentado a un lado mío soltó una carcajada, eso hizo que me ardiera el hígado del coraje (pudo haberse reído de cualquier otra cosa, pero en ése preciso instante me pareció que lo hizo de mí). La obra estuvo a punto de no venderse, pero por suerte una pareja de jóvenes ejecutivos gay (pareciera que ya estoy identificando a mi público y compradores potenciales) la adquirió por el precio de arranque ($700). Me levanté y Onek me preguntó que a dónde iba y sólo atiné a responder "Voy al baño a llorar", casi me salen las lágrimas pero tampoco se pudo ésta vez, tenía muchísimo coraje. Jorge Salvador me alcanzó en los jardines de la Hacienda de los Morales, es obvio que se preocupó. Me dijo que al mostrar mi obra al público siempre estaré expuesto a la crítica, además que ése tipo pudo haberse reído de cualquier otra cosa. No estuve de humor de quedarme por mucho más rato, entregué un par de invitaciones para la nueva exposición (a Esther Misrachi y a Norman Bardavid) y conseguí el correo electrónico del hombre que estaba sentado a un lado mío (resultó ser un rico hacendado de Querétaro) para invitarlo también. Jorge Salvador, Onek y yo llegamos al área de valet parking donde abordamos un carro... ¡¡que no era el nuestro!! (era uno idéntico, mismo modelo y hasta mismas placas -sólo que con diferente terminación-), el dueño estaba enfrente y todos reímos, abordamos finalmente el verdadero carro de Jorge Salvador y paseamos por la Av. Masaryk, una de mis favoritas en la Ciudad de México por todas sus boutiques y restaurantes de lo más chic. Hice berrinche todo el camino, seguía con mi coraje, Onek creyó que era por el precio en que se vendió la obra ("Si no disfrutas de ésto mejor dedícate a estudiar Ingeniería" dijo, ¡¡pero ésta es mi manera de disfrutarlo!!, ¿cómo puede creer que no soy masoquista tras toda ésta angustia?).

Jorge Salvador se ofreció a llevarme a mi casa pero no acepté, tenía cita con Chema Álvarez en el VIPS de la calle Niza y le pedí si me llevaba hasta ahí. Así ocurrió. Chema estaba con su amigo Iván (lo conocí la otra noche, es muy joven -y loca-) pero ya toca en filarmónicas (busca hacer un grupo de música abiertamente gay, pero entre Chema y yo ya le dijimos que éso sería una forma terrible de limitar su música y que diezmaría su público). Una buena parte de la conversación yo estuve escuchando, pareciera que en el mundo de la música clásica "todos andan con todos" (algo que también ocurre con los artistas plásticos, pareciera que todos se han acostado entre ellos). Un rato estuvieron platicando sobre John Corigliano, el compositor de la música de la película "El violín rojo" (Chema lo conoce y opina que "Luce más la película que la musicalización"). Después de tomar café nos dirigimos él y yo al Hotel Sheraton Centro Histórico donde se ha hospedado, toda una joya de diseño, tan limpio y tan perfecto.

Me encantan las paredes color chocolate de la habitación y la espectacular vista del piso 22. Las luces de la Ciudad es un espectáculo que nunca deja de fascinarme. Chema es como un oso sumamente abrazable, estuvimos juntos toda la noche, dormimos desnudos. Nos despertó la luz de día, seguimos jugueteando un poco más en la cama hasta que nos interrumpió la camarera que venía a hacer el aseo de la habitación, ¡¡casi sentí lo mismo como que me cachara mi madre!!, habían quitado el letrero de "favor de no molestar". Nos bañamos y nos vestimos, Chema tenía un concierto en el Palacio de Bellas Artes y lo dejé en la entrada de los camerinos, yo me fuí a desayunar en el Sanborns de los Azulejos unos deliciosos Hot Cakes. Chema dice que le gusto mucho, eso es cierto, pero temo que estoy abusando de él al insistir en lo de la entrevista en su programa de radio.

Mientras escribo éstas líneas estoy escuchando el nuevo material de Emma Bunton, "Free me", me gusta su nuevo sonido. Como dirían en la revista Rolling Stone "es un cambio que sorprenderá a los fans".


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