viernes, enero 21, 2005
Muchos dicen que soy "déspota" ó que a momentos tengo arranques de abusador. Sé que puedo ser cruel a veces pero yo mismo considero que tengo un carácter bastante tranquilo, a veces hasta dócil. Hay gente que siempre está a la defensiva... de niño recuerdo más de una vez a mi madre decir "Algunos nacimos para mandar y otros para ser mandados", cuando me dí cuenta que nunca cumpliría con sus expectativas (al contrario de mi hermana) decidí irme por un rumbo totalmente diferente al esperado...
Sigo leyendo "Los Diarios de Keith Haring", en un comentario el autor explica su visión sobre las subastas y el mercado del arte, parece que desde que el comentario fue escrito (en 1987) hasta hoy (2005) nada ha cambiado (incluso yo mismo embono dentro de éste sistema, como artista novel). Mi padre me llamó hoy por teléfono, platicamos un rato y me dice "ya eres famoso, serás famosísimo", aún estoy sumamente lejos de mi meta. Supongo que tanta ambición es un pecado, pero debo cuidarme de caer en los errores comunes, por ejemplo el Maestro Aron Glazman, respeto mucho su técnica (observándolo he aprendido mucho) pero nuestra visión sobre la comercialización es totalmente diferente la una de la otra (dice que mi búsqueda por la fama y mi propia juventud son mis puntos débiles). Le tengo terror al anonimato y a la vida tranquila -un horario de oficinista, una existencia apasible- , alguna vez alguien comentó que "la obra debe ser más importante que el artista"... en éste momento de mi existencia no estoy tan de acuerdo con ésta idea, no sé si en el futuro... Considero que el tiempo es mi principal enemigo y mi mejor aliado, mi papá me enseñó eso una vez: "El tiempo es la única energía no renovable".
Sigo leyendo "Los Diarios de Keith Haring", en un comentario el autor explica su visión sobre las subastas y el mercado del arte, parece que desde que el comentario fue escrito (en 1987) hasta hoy (2005) nada ha cambiado (incluso yo mismo embono dentro de éste sistema, como artista novel). Mi padre me llamó hoy por teléfono, platicamos un rato y me dice "ya eres famoso, serás famosísimo", aún estoy sumamente lejos de mi meta. Supongo que tanta ambición es un pecado, pero debo cuidarme de caer en los errores comunes, por ejemplo el Maestro Aron Glazman, respeto mucho su técnica (observándolo he aprendido mucho) pero nuestra visión sobre la comercialización es totalmente diferente la una de la otra (dice que mi búsqueda por la fama y mi propia juventud son mis puntos débiles). Le tengo terror al anonimato y a la vida tranquila -un horario de oficinista, una existencia apasible- , alguna vez alguien comentó que "la obra debe ser más importante que el artista"... en éste momento de mi existencia no estoy tan de acuerdo con ésta idea, no sé si en el futuro... Considero que el tiempo es mi principal enemigo y mi mejor aliado, mi papá me enseñó eso una vez: "El tiempo es la única energía no renovable".
