domingo, octubre 24, 2004

De niño nunca me gustaron los domingos, siempre se me figuraron días aburridos en los que no había nada qué hacer. Estoy solo en el departamento, leyendo algunas revistas viejas. Anoche me invitaron a salir pero no acepté, preferí quedarme en casa y dormir... Temo estar volviéndome aburrido y predecible (si algo me caracteriza es que no hago las cosas como el resto de la gente lo haría).