lunes, septiembre 13, 2004
¡He tenido mi primer fiesta de cumpleaños!¡Toda la gente que amo estuvo conmigo éste 12 de Septiembre!... pero supongo que debo contar las cosas desde el inicio...
Apenas me estaba bañando cuando suena el teléfono, eran Jorge Salvador & Onek quienes ya me estaban esperando abajo... ¡y yo todavía no me había secado!, no tuve mucho tiempo para elegir la ropa, así que me puse mis jeans rotos, mi camiseta negra y la chamarra de piel negra, así como mis viejos y fieles tenis blancos (un look ochentero, infalible). En una bolsa metí algunos cuadros (de la serie "Beautiful Boys" y al "Gusano rojo") Bajé como de rayo y Onek me recibió con un fantástico abrazo de "felíz cumpleaños", eso me emocionó mucho. Jorge Salvador fue el encargado de entregarme mi regalo, un enorme paquete de tubos de pintura Tempera de la marca DaVinci. Me invitaron a comer a San Ángel, a un restaurante que está a un lado de La Casa del Risco (algún día expondré ahí, lo que están poniendo ahora me pareció verdadera basura, yo hago trabajos mejores), éste lugar me encanta sobre todo por el pan que ellos mismos hacen (tienen hornos propios) y el queso crema casero, que es simplemente exquisito. Platicamos un rato, mi Mecenas volverá a París en noviembre, ésta vez por asuntos de trabajo (acciones de compañías, todo eso) y Onek se irá a Cancún por las mismas fechas... ohhh, son tan glamorosos!, cuando salen la Ciudad de México pierde ése toque de elegancia y sadomasoquismo que la hace uno de mis lugares favoritos en el mundo. Después de la comida fuimos al departamento a hablar de otros asuntos, le he pedido a mi Mecenas que nuevamente invierta en mi obra y le he dejado las obras que llevaba para que eligiera cuál quería comprar (está indeciso entre el "Gusano rojo" ó adquirir dos nuevas obras de la serie de "Las máscaras del hombre"... aunque sobre ésta última él mismo ya posee dos) y me dió un adelante de $1000 pesos (de los dos mil que le pedí por las obras). Al final me dieron un aventón hasta la Condesa donde había quedado de verme con Claudio, pero me cambió de último minuto la cita para una hora después...
Estuve como tonto unos minutos en la Condesa, cuando veo caminando a lo lejos a Aron Glazman, mi maestro... ohhh, traía un suéter azúl que le lucía muuuy bien. Cuando supo que era mi cumpleaños me dió un fuerte abrazo, eso me encantó. Me invitó a pasar a su departamento para ver lo nuevo de su obra como diseñador, hizo unas bases para candelabro con madera que lucen muy finos y también ha continuado con sus jarrones de edición única, su especialidad, creo que son verdaderamente hermosos, algún día poseeré uno, son una verdadera muestra de talento. Nos quedamos platicando sobre su vecino, el famoso Horacio Franco, dice que entre su cursilería (porque es muy lindo como persona, tanto que choca con la actitud tan de ermitaño de parte del maestro) y mi recién descubierto snobismo (¿qué habrá querido decir?, simplemente siento una obsesión por los objetos y seres hermosos, al fin y al cabo vivimos en un mundo material) lo estamos volviendo "loco" (dice entre risas, la verdad es que me encanta Horacio y el maestro no niega que éste ha sido una persona realmente buena onda con él). Vimos la tele un rato, el canal español Antena 3, no había nada en particular interesante, hasta que ya iba a ser la hora en que tenía que citarme con Claudio... por suerte su casa y la del maestro están apenas a tres cuadras de distancia, así que me despedí y me fui caminando.
Cuando llegué a casa de Claudio éste me recibió, ohhh, es tan lindo. Nos pusimos a platicar un rato, mientras él se arreglaba, también su pareja, Álvaro. Ellos invitarían la cena y yo estaba realmente emocionado, me dijeron que podría ser cualquier lugar y yo sólo acerté a decir "quisiera algo italiano", por lo que Italiannis fue la opción más obvia. Íbamos a pasar por Lalo & Frank a su departamento, y Claudio y yo decidimos llamar a Diana, ella llegaría directamente al restaurante (como Jorge Rubio, mi novio, quien me llamó a mi celular para decirme que nos alcanzaría allá). Fuimos por mis amigos y yo estaba realmente felíz. Abordamos la camioneta de Álvaro y Claudio insistió en llevar a su perra ("Cosita") con nosotros (la lleva a todos lados) para recoger a su primo (Lalo) y a la pareja de éste (Frank).
Cuando llegamos todos al Italiannis me pareció el lugar idóneo, la decoración era bastante amable y no me sentí amenazado por el lugar, me pareció perfecto para estar con mis amigos, pedimos mesa en el área de "no fumar" (¡amo el simple hecho de que la gente a mi rededor no fume!). Frank pidió varias botellas de vino tinto (del más caro, eso me pareció un poco abusivo y exagerado) bajo el pretexto que "todos comeríamos carne roja", y así fue, yo pedí un steak á la toscana, realmente excelente. Cuando llegó Diana lucía muy bien, se tiñó el pelo en unos tonos cobrizo chocolate y también se lo cortó, iba con una blusa con un coqueto escote y con un abrigo muy a la moda, lucía muy hermosa con su panza de ocho meses de embarazo, parecía más una actriz de cine que una diseñadora, al verla caminar por el pasillo me levanté de inmediato a abrazarla y a saludarla, también saludé al fruto de su vientre (todavía en el empaque, jejej).
Había tanta gente que quiero que pensé "quiero tener fotografías de ésto, quiero tenerlas por siempre" y le pedí a Claudio que me acompañara a comprar una cámara desechable al Sanborns más cercano. Mientras estaba pagando sentí una presencia a mi lado, ¡era mi novio!, sin darle tiempo de decir nada le planté un beso y se lo presenté a mi amigo. Jorge no cenó por su dieta (no puede comer nada después de las siete de la noche, así es como ha bajado veinte kilos en los últimos meses). Estuvimos todos realmente animados, platicando, bromeando, comiendo y bebiendo, incluso me dí el lujo de tomar una copa de vino tinto (por ser mi cumpleaños). Estuve tomando fotos toda la noche y también me tomaron muchas. Lo divertido fue que los meseros y hasta los cocineros vinieron a cantarme y a desearme felíz cumpleaños, me dieron una enorme rebanada de pastel de chocolate belga con frambuesas y nos los comimos entre todos (cada uno con un tenedor) no sin antes apagar la vela y pedir un deseo. Fue realmente lindo todo ésto.
Mi novio me regaló un osito de peluche, y un par de camisetas (una de la marca Polo, de color amarillo y otra azúl con un dibujo de un niño estampado... es que él tiene otra igual, somos un par de ñoñetes). Pero creo que el mejor regalo fue tenerlo conmigo a pesar de que estaba algo corto de tiempo (mañana tiene revisión de parte de su supervisor en la clínica, en Texcoco). Pero creo que el mejor regalo fue tener éste momento con mis amigos y entonces medité "Ohhh, ésta es MI primer fiesta de cumpleaños!" (y era cierto, de niño nunca tuve fiestas con mis amigos, siempre en casa y con la familia, cosas muy privadas... no es que estuviera mal, pero es la primera vez que mis amigos están ahí y no puedo negar que los amo a todos). De hecho, las pocas palabras que dije fueron: "Los amo a todos". Es cierto.
Al final le dije a Álvaro si le ayudaba con una parte de la cuenta, pero él insistió en que no... pude ver que el recibo había llegado hasta... ¡¡$2,650 pesos!!, ahí me sentí culpable y le dije que en agradecimiento por la magnífica cena una de mis pinturas era suya, la que quisiera (era lo menos que podía ofrecerle por éste gasto tan fuerte). Él dijo que quisiera tener un retrato suyo con Claudio, así que como lo he prometido, cumpliré con mi palabra. Cuando nos fuimos me despedí de mi novio, él se iba a ir en metro y los demás nos íbamos a ir en la camioneta de Álvaro. Ví como éste último habló con Jorge Rubio pero estaba demasiado lejos como para escuchar algo, al final la pareja de Claudio me dijo que le recomendó que me cuidara bien, porque no hay dos como yo.
Me cae muy bien Álvaro, pero no les voy a negar una cosa, es un cafre al volante. Bebió demasiado vino (nadie se percató de ello excepto Claudio) y conducía de una manera bastante irregular (frenones frecuentes, aceleraba mucho y tomaba las calles en sentido contrario). Había rutas muy sencillas que él lograba hacer complicadas al tomar caminos que no eran (un viaje de diez minutos a mi casa se hizo de cuarenta). Cuando llegamos a mi departamento Claudio me pidió prestado el baño y subimos juntos, platicamos en el camino y me dijo "él usualmente no se comporta así"... ya tengo experiencia con el alcohol y los efectos que produce en la gente, lo mejor que le pude sugerir fue "en la primer oportunidad que tengas maneja tú". Me despedí de beso y abrazo y ya me quedé en casa.
Todo el día me han llegado mensajes a mi celular, de Esteban, JL, David Maza, etc. Les agradezco a todos por permitirme ser su amigo y formar parte de sus vidas, les agradezco muchísimo que formen parte de la mía.
Hubo una frase de Diana que quiero que sea recordada: "Los bajos placeres de los altos espíritus", sin duda, a éso es a lo que me dedico yo. Soy muy dichoso por estar vivo. Quisiera inundar el mundo de flores.
Apenas me estaba bañando cuando suena el teléfono, eran Jorge Salvador & Onek quienes ya me estaban esperando abajo... ¡y yo todavía no me había secado!, no tuve mucho tiempo para elegir la ropa, así que me puse mis jeans rotos, mi camiseta negra y la chamarra de piel negra, así como mis viejos y fieles tenis blancos (un look ochentero, infalible). En una bolsa metí algunos cuadros (de la serie "Beautiful Boys" y al "Gusano rojo") Bajé como de rayo y Onek me recibió con un fantástico abrazo de "felíz cumpleaños", eso me emocionó mucho. Jorge Salvador fue el encargado de entregarme mi regalo, un enorme paquete de tubos de pintura Tempera de la marca DaVinci. Me invitaron a comer a San Ángel, a un restaurante que está a un lado de La Casa del Risco (algún día expondré ahí, lo que están poniendo ahora me pareció verdadera basura, yo hago trabajos mejores), éste lugar me encanta sobre todo por el pan que ellos mismos hacen (tienen hornos propios) y el queso crema casero, que es simplemente exquisito. Platicamos un rato, mi Mecenas volverá a París en noviembre, ésta vez por asuntos de trabajo (acciones de compañías, todo eso) y Onek se irá a Cancún por las mismas fechas... ohhh, son tan glamorosos!, cuando salen la Ciudad de México pierde ése toque de elegancia y sadomasoquismo que la hace uno de mis lugares favoritos en el mundo. Después de la comida fuimos al departamento a hablar de otros asuntos, le he pedido a mi Mecenas que nuevamente invierta en mi obra y le he dejado las obras que llevaba para que eligiera cuál quería comprar (está indeciso entre el "Gusano rojo" ó adquirir dos nuevas obras de la serie de "Las máscaras del hombre"... aunque sobre ésta última él mismo ya posee dos) y me dió un adelante de $1000 pesos (de los dos mil que le pedí por las obras). Al final me dieron un aventón hasta la Condesa donde había quedado de verme con Claudio, pero me cambió de último minuto la cita para una hora después...
Estuve como tonto unos minutos en la Condesa, cuando veo caminando a lo lejos a Aron Glazman, mi maestro... ohhh, traía un suéter azúl que le lucía muuuy bien. Cuando supo que era mi cumpleaños me dió un fuerte abrazo, eso me encantó. Me invitó a pasar a su departamento para ver lo nuevo de su obra como diseñador, hizo unas bases para candelabro con madera que lucen muy finos y también ha continuado con sus jarrones de edición única, su especialidad, creo que son verdaderamente hermosos, algún día poseeré uno, son una verdadera muestra de talento. Nos quedamos platicando sobre su vecino, el famoso Horacio Franco, dice que entre su cursilería (porque es muy lindo como persona, tanto que choca con la actitud tan de ermitaño de parte del maestro) y mi recién descubierto snobismo (¿qué habrá querido decir?, simplemente siento una obsesión por los objetos y seres hermosos, al fin y al cabo vivimos en un mundo material) lo estamos volviendo "loco" (dice entre risas, la verdad es que me encanta Horacio y el maestro no niega que éste ha sido una persona realmente buena onda con él). Vimos la tele un rato, el canal español Antena 3, no había nada en particular interesante, hasta que ya iba a ser la hora en que tenía que citarme con Claudio... por suerte su casa y la del maestro están apenas a tres cuadras de distancia, así que me despedí y me fui caminando.
Cuando llegué a casa de Claudio éste me recibió, ohhh, es tan lindo. Nos pusimos a platicar un rato, mientras él se arreglaba, también su pareja, Álvaro. Ellos invitarían la cena y yo estaba realmente emocionado, me dijeron que podría ser cualquier lugar y yo sólo acerté a decir "quisiera algo italiano", por lo que Italiannis fue la opción más obvia. Íbamos a pasar por Lalo & Frank a su departamento, y Claudio y yo decidimos llamar a Diana, ella llegaría directamente al restaurante (como Jorge Rubio, mi novio, quien me llamó a mi celular para decirme que nos alcanzaría allá). Fuimos por mis amigos y yo estaba realmente felíz. Abordamos la camioneta de Álvaro y Claudio insistió en llevar a su perra ("Cosita") con nosotros (la lleva a todos lados) para recoger a su primo (Lalo) y a la pareja de éste (Frank).
Cuando llegamos todos al Italiannis me pareció el lugar idóneo, la decoración era bastante amable y no me sentí amenazado por el lugar, me pareció perfecto para estar con mis amigos, pedimos mesa en el área de "no fumar" (¡amo el simple hecho de que la gente a mi rededor no fume!). Frank pidió varias botellas de vino tinto (del más caro, eso me pareció un poco abusivo y exagerado) bajo el pretexto que "todos comeríamos carne roja", y así fue, yo pedí un steak á la toscana, realmente excelente. Cuando llegó Diana lucía muy bien, se tiñó el pelo en unos tonos cobrizo chocolate y también se lo cortó, iba con una blusa con un coqueto escote y con un abrigo muy a la moda, lucía muy hermosa con su panza de ocho meses de embarazo, parecía más una actriz de cine que una diseñadora, al verla caminar por el pasillo me levanté de inmediato a abrazarla y a saludarla, también saludé al fruto de su vientre (todavía en el empaque, jejej).
Había tanta gente que quiero que pensé "quiero tener fotografías de ésto, quiero tenerlas por siempre" y le pedí a Claudio que me acompañara a comprar una cámara desechable al Sanborns más cercano. Mientras estaba pagando sentí una presencia a mi lado, ¡era mi novio!, sin darle tiempo de decir nada le planté un beso y se lo presenté a mi amigo. Jorge no cenó por su dieta (no puede comer nada después de las siete de la noche, así es como ha bajado veinte kilos en los últimos meses). Estuvimos todos realmente animados, platicando, bromeando, comiendo y bebiendo, incluso me dí el lujo de tomar una copa de vino tinto (por ser mi cumpleaños). Estuve tomando fotos toda la noche y también me tomaron muchas. Lo divertido fue que los meseros y hasta los cocineros vinieron a cantarme y a desearme felíz cumpleaños, me dieron una enorme rebanada de pastel de chocolate belga con frambuesas y nos los comimos entre todos (cada uno con un tenedor) no sin antes apagar la vela y pedir un deseo. Fue realmente lindo todo ésto.
Mi novio me regaló un osito de peluche, y un par de camisetas (una de la marca Polo, de color amarillo y otra azúl con un dibujo de un niño estampado... es que él tiene otra igual, somos un par de ñoñetes). Pero creo que el mejor regalo fue tenerlo conmigo a pesar de que estaba algo corto de tiempo (mañana tiene revisión de parte de su supervisor en la clínica, en Texcoco). Pero creo que el mejor regalo fue tener éste momento con mis amigos y entonces medité "Ohhh, ésta es MI primer fiesta de cumpleaños!" (y era cierto, de niño nunca tuve fiestas con mis amigos, siempre en casa y con la familia, cosas muy privadas... no es que estuviera mal, pero es la primera vez que mis amigos están ahí y no puedo negar que los amo a todos). De hecho, las pocas palabras que dije fueron: "Los amo a todos". Es cierto.
Al final le dije a Álvaro si le ayudaba con una parte de la cuenta, pero él insistió en que no... pude ver que el recibo había llegado hasta... ¡¡$2,650 pesos!!, ahí me sentí culpable y le dije que en agradecimiento por la magnífica cena una de mis pinturas era suya, la que quisiera (era lo menos que podía ofrecerle por éste gasto tan fuerte). Él dijo que quisiera tener un retrato suyo con Claudio, así que como lo he prometido, cumpliré con mi palabra. Cuando nos fuimos me despedí de mi novio, él se iba a ir en metro y los demás nos íbamos a ir en la camioneta de Álvaro. Ví como éste último habló con Jorge Rubio pero estaba demasiado lejos como para escuchar algo, al final la pareja de Claudio me dijo que le recomendó que me cuidara bien, porque no hay dos como yo.
Me cae muy bien Álvaro, pero no les voy a negar una cosa, es un cafre al volante. Bebió demasiado vino (nadie se percató de ello excepto Claudio) y conducía de una manera bastante irregular (frenones frecuentes, aceleraba mucho y tomaba las calles en sentido contrario). Había rutas muy sencillas que él lograba hacer complicadas al tomar caminos que no eran (un viaje de diez minutos a mi casa se hizo de cuarenta). Cuando llegamos a mi departamento Claudio me pidió prestado el baño y subimos juntos, platicamos en el camino y me dijo "él usualmente no se comporta así"... ya tengo experiencia con el alcohol y los efectos que produce en la gente, lo mejor que le pude sugerir fue "en la primer oportunidad que tengas maneja tú". Me despedí de beso y abrazo y ya me quedé en casa.
Todo el día me han llegado mensajes a mi celular, de Esteban, JL, David Maza, etc. Les agradezco a todos por permitirme ser su amigo y formar parte de sus vidas, les agradezco muchísimo que formen parte de la mía.
Hubo una frase de Diana que quiero que sea recordada: "Los bajos placeres de los altos espíritus", sin duda, a éso es a lo que me dedico yo. Soy muy dichoso por estar vivo. Quisiera inundar el mundo de flores.
