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domingo, agosto 15, 2004

Mi cita con Jorge Rubio fue buena, ya que no lo veré éste lunes decidí adelantar nuestro aniversario para ayer. Por la desvelada me confundí de hora y llegué una hora antes, hice mi coraje pero luego me percaté que fuí yo el del error... igualmente llegó media hora tarde a la hora que habíamos acordado (1 p.m. en la estación del Metro Tacuba) y ahí mismo le entregué lo que quería darle: un ramo de rosas y un muñeco de Bob Esponja, y yo con mi cara de "no he dormido casi nada" (apenas tres horas). Le propuse ir a pasear por la Condesa, leer algunos libros y después ir a comer.



Nos encaminamos rumbo a la Condesa, quizás él no lo entienda, pero tengo una particular fascinación por éste lugar, con toda su gente bonita, sus calles tan coquetas llenas de restaurantes y boutiques de moda, todos quieren vivir ahí y yo no soy la excepción. Mientras caminabamos le mostraba mis lugares favoritos. Fuimos un rato a la librería Gandhi Colorines y nos pusimos a hojear libros, obviamente yo estuve en el área de los de arte y ví uno que me pareció particularmente interesante, se titulaba "1x1" y muestra el trabajo de los artistas de la "generación pixel" (algunas imágenes parecían hechas para el Nintendo de 8 bits). Al final terminé comprándome una novela (que resultó ser bastante aburrida). También pasamos por las boutiques del lugar, principalmente por Astral Freaks (me encantan sus diseños de cartera con imágenes de cómic) y a SOHO (con toda esa ropa tan maravillosa, ví muchísimas camisas de vestir con estampados realmente locos y divertidos... también había camisetas de la ahora popular marca NACO, sus diseños son bastante originales).



Para que se den una idea del contraste de personalidades que tenemos Jorge Rubio y yo, les explicaré lo siguiente: cuando estuvimos comparando los restaurantes que nos gustaban, su gusto se inclinó hacia los restaurantes sobrios y de decoración minimalista, tipo REXO, cuyo concepto me parece sumamente frío y amenazante. Al final logré convencerlo de ir a un restaurante nuevo, creo que se llama "Cafetería 8", que está decorada con muebles de diseñadores italianos (en colores rojos y naranjas, minimalista pero no incómodo, el mejor modo en que puedo describir éste lugar es "como si fuera una enorme caja de juguetes"). Mi único "pero" fue la comida, no tenía sabor. El lugar se especializa en una impresionante cantidad de tés (hay de todo el mundo, incluso el difícilisimo de encontrar darjeeling) e infusiones (yo quería probar una a la que nombraron Relax, que tenía un poco de menta, pero se les había terminado). Por primera vez probé ahí el té verde japonés, me lo trajeron en una coqueta tetera de diseñador en un vasito muy cuco (¿alguien puede decirme dónde se fue el sabor?, por más que lo busqué no lo pude hayar).

Tuvimos que despedirnos, porque sus papás lo quería temprano en casa. En el fondo Jorge Rubio sigue siendo un "hijo de familia", respeto su situación y trato de comprenderlo porque hasta hace unos meses yo pasaba por lo mismo que él (y me hubiera gustado tener un novio comprensivo que entendiera mi situación). Lo llevé hasta la estación del Metro Chilpancingo. Me preguntó que qué haría después y yo le dije: "Estoy en la Condesa, posiblemente vaya a visitar a mi maestro Aron Glazman" y así lo hice. Me despedí de él con un beso y no podía dejar de desearlo ahí mismo, Jorge tiene algo que me enloquece, hace que lo deseé de día y de noche, no sé si es su olor ó la textura de su piel, quizás sea porque es mi novio y realmente me gusta.

Fuí caminando a casa de Aron Glazman y ví que el timbre de su puerta no servía, así que tuve que gritar para que me viera. Salió al balcón y me lanzó las llaves. Me mostró sus nuevos diseños en jarrones de cristal (mi hermana me preguntaba siempre si él se llamaba "Glassman" ó sea "Hombre de Cristal"). Incluso me contó que acaba de conseguir un taller para trabajar en vidrio y me preguntó si me gustaría ir, yo le dije que sí, ¡¡por supuesto!!, siempre he querido aprender a trabajar el cristal, creo que es algo sumamente elegante. También pude ver pinturas nuevas que ha hecho. Aron Glazman me contó que había visto a Horacio Franco (mi artista favorito y su vecino), que ya había regresado de Marruecos.

Mientras estaba en casa de Aron Glazman, recibí una llamada de mi mecenas, Jorge Salvador invitándome a salir, estaba cerca y le dije si podía recogerme ahí mismo (en la esquina de las calles de Laredo y Ámsterdam). Fueron por mí y tomamos café, después me invitaron a ir al departamento... me sentía algo cansado pero no quise comentarlo. Vimos películas y después les pregunté si podía ver Cartoon Network en su televisión (tienen cable), ahí estaban pasando un capítulo nuevo del "Laboratorio de Dexter", lo vimos y después me invitaron a cenar. Durante la cena ya no podía con los párpados, creo que estuve inconsciente la mayor parte del tiempo y cuando me dieron un aventón a mi casa no aguanté más y me quedé dormido.

Cuando llegué ni prendí la luz, a tientas llegué a la cama y cuando me disponía a dormir... fuck! suena el teléfono.
Era Esteban, igualmente hice un esfuerzo sobrehumano y le hice plática. Me comenta que ya fue al oftalmólogo y le dice que lo suyo no es nada grave, le sugerí que fuera con otro para tener una segunda opinión y entonces me dice "ésa era mi segunda opinión". Supongo que verá un tercero, quizás lo suyo realmente no sea tan grave. El resto de la llamada estuvimos platicando sobre las canciones que nos gusta y yo le dije que una de mis favoritas es "No hay palabras" de Litzy.


Cuando colgamos finalmente no resistí más y finalmente pude dormir.



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