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viernes, julio 09, 2004

Ésta noche he tenido mi primer gran éxito como pintor, todo el miedo se disipó para dar pie a una gran exposición. Toda la gente que amo estuvo conmigo y ellos me aman también, soy increíblemente dichoso.

Mi día empezó en La Esmeralda, donde me confirmaron que no pasé a la siguiente fase de pruebas. A diferencia del año pasado no hice grandes dramas, tenía en mente que un gran evento estaba por venir, mi primer exposición como artista plástico y eso sería algo que muchos de los de ahí jamás tendrían.

Fui con Onek a recoger los cuadros y estuvimos toda la mañana decidiendo el orden del material y cómo lo colgaríamos. Jerry Espinosa, el publirelacionista del BGay BProud estuvo ahí con nosotros y se dedicó todo el rato a chulear la obra, le encantó. Las pinturas parecían hechas especialmente para el lugar, nacieron para ser colgadas en sus paredes desnudas. Al final llegó Jorge Salvador (con un coqueto moñito á la Jimmy Olsen) y le gustó mucho el acomodo de la obra (Onek dijo que jamás se escapa de la oficina, que nomás hizo ésto por mí). Al final cada quien se fue para su lado y yo decidí irme a mi casa a comer y a dormir para agarrar energía.

Ya en el departamento mi mamá me sirvió spaguetti y lo comí con singular alegría, luego fui un rato con mi sobrina y después me fui a dormir a mi cuarto. Me despertó mi familia, iban a ir de compras. (Ésto debo explicarlo, el pleito con mi familia se ha resuelto finalmente, mi mamá y hermana con mi sobrina asistirán hasta mañana en la mañana a ver cómo quedaron los cuadros, todos quedamos contentos con ése trato). Me metí a bañar y al salir elegí la ropa que llevaría. Iría todo vestido de negro, con mi chamarra de cuero y mi suéter Calvin Klein del mismo color. Cuando salí de mi casa era un poco tarde y tuve que tomar taxi.

Llegué ahí y los únicos que estaban eran Jorge Salvador & Onek. Yo esperaba que hubiese llegado más gente. Un señor gordo con cámara se nos acercó, era el fotógrafo del periódico Excelsior, wow!, mandaron a alguien!. Le pedí que esperara unos minutos en lo que llegaban mis amigos pero tuve que empezar a pedirle a gente de las mesas vecinas si querían aparecer conmigo para las fotos del diario. También me tomé algunas con Jorge Salvador y con Onek. El fotógrafo era un tipo agradable, creo que nunca se dió cuenta que estaba en una cafetería gay. Al final llegó Adalisa Zárate y le pedí al fotógrafo si nos tomaba una foto juntos. Las fotografías saldran en la columna de sociales el próximo martes ó miércoles.

Poco a poco empezó a llegar la gente: Claudio y su pareja (por fin se me hizo conocerlo), JL, Juan Carlos Negrón, Brandon, Dulce, Lalo, Frank, Sergio, Walter, ¡¡todas las personas que amo estuvieron conmigo compartiendo mi éxito, celebrando mi triunfo!!. Algunos no pudieron ir, pero entiendo que las circunstancias no lo permitieron. No paré de agradecerle a cada uno su presencia y todo el tiempo les recordé lo importantes que eran para mí.

Los del servicio se estaban empezando a verse muy lentos con lo del vino pero al final lo sirvieron. Llegó un momento en que me sorprendí pues empezaron a servir vino tinto y yo sólo compré vino blanco. Fui y les dije y uno de los encargados puso cara de susto. Después estuvimos revisando y resultó que en la caja de vino que compré se vinieron mezclados sin querer algunas botellas de vino tinto. Fui de mesa en mesa agradeciéndoles a las personas por estar ahí en mi presentación, a todos les había gustado mucho la obra. Gente se paraba a felicitarme y yo los abrazaba del gusto.

Estaba muy contento, repartí besos y abrazos entre mis amigos. Me terminó doliendo la garganta de tantas veces que expliqué la obra (me llevaba un grupito de amigos para explicarles el motivo de las pinturas -la falsedad humana, las máscaras del hombre- y lo que en un principio fue un tímido discurso al final se convirtió en una plática fluida).

Me sentía exhultante, radiante, efervescente.

Al final la gente empezó a irse y yo les agradecí de beso y abrazo su presencia. Fue mi gran noche y no hubiera podido serlo sin ellos presentes. El último grupo lo conformamos Jorge Salvador & Onek, quienes nos dieron un aventón a nuestras respectivas casas a Brandon (el hotel donde se hospeda), a Adalisa (por ser vecina del amo) y a mí.

Llegué a mi casa y lo primero que me encuentro al entrar a mi cuarto es un pedestal para pintar cuadros, un caballete con un hermoso moño rojo, era un regalo de mi hermana y decía "que ésta sea la primer exposición de muchas". Muchas gracias. Soy muy dichoso.

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