martes, junio 29, 2004

Anoche estuve eligiendo cuidadosamente las fotos que presentaría para entregar hoy, no sé si fueron las mejores, pero tengo confianza en mi selección.
Hoy llegué temprano (otra vez) al exámen de Dibujo, hay un chavo que me gusta de los que están en mi grupo y hoy me hizo plática, traía en las manos un gatito y me dijo "¿quieres un minino?" pero cuando me lo dió el gato se cayó y se fue. Éste muchacho me recuerda mucho a David Maza, tiene cierto aire, no es gay ni nada por el estilo, tiene ese tipo de "muchacho buena gente que se preocupa por su familia" (y aún así al verlo ayer, sin querer, me provocó una erección).
Ya en el exámen todos estuvimos muy ocupados dibujando con lápices de cera blancos sobre cartoncillo negro y después haciendo una composición en alto contraste con recortes de papel negro sobre cartulina blanca. Confío mucho en mi velocidad para trabajar, hice las imágenes lo más sencillo posible para evitar sobresaturarlas de elementos innecesarios. A este chavo que les mencioné le regalé un recorte en forma de conejo y me dijo que se lo pegara en la espalda.
Fue lindo, platicamos unos minutos y después me fui a mi casa.
Tardé mucho en llegar a mi casa, ni tiempo me dió de echarme una siesta reparadora. Tuve que organizar los cuadros que llevaría con Jorge Salvador & Onek para enmarcar, hubo dos que dejé (por maltratados) y agregué uno (un autoretrato). Mi cita era a las dos de la tarde y llegué a las 2:45 p.m. en taxi, muerto de la pena. No estaban solos cuando llegué, Onek tenía junto a él a un muchacho moreno, muy guapo, con el que había cogido apenas unas horas antes, y como todo se juntó, nos fuimos los cuatro a comer en el restaurante chino Happy 7, que está a un par de cuadras del departamento de mis amigos. El moreno se llamaba Oscar, me pareció algo aniñado e ingenuo (ya saben, idealizando mucho sobre el amor y las relaciones, cree que son "lo máximo"). Lo divertido fue que Oscar olvidó que hoy era su cumpleaños (se confundió de día) y al volver acabamos teniendo sexo los cuatro. Yo me lo quise coger en privado porque con mis amigos presentes no me puedo concentrar bien (por suerte accedieron). Oscar resultó ser absolutamente infantil, a sus veinticinco años recién cumplidos hoy, lleno de traumas (el clásico "mi sufrimiento será siempre mayor al tuyo no importa lo que digas"). Terminé mostrándoles a todos los cuadros y por ser su cumpleaños a Oscar le regalé un dibujo de un chango con corona (no tiene significado alguno, no se molesten en intentar buscarlo) y lo guardó en una carpeta (que sé que perderá u olvidará). Jorge Salvador nos iba a llevar en el carro pero Onek quiso ir con su mamá, porque está enferma, al enterarme de eso, le dibujé algo a la señora (una Shirley Temple, porque su mamá posee algunas muñecas de colección -originales- de ésta niña actriz) para desear que pronto se sintiera mejor.

En el camino, una vez que dejamos a Oscar, Jorge Salvador se la pasó diciendo que me comporté como un neurótico por lo de la subasta de hace unos días (se emborrachó, se puso necio y quiso manejar... y yo me bajé del auto, tomé un taxi). Dice que aún borracho es buen conductor, pero ése día no podía ni meter la llave para encender el carro. Cuando estaba frente a la casa le agradecí lo del regalo (enmarcar mis cuadros -dios! no saben lo fuerte que resulta esa sencilla inversión!-) y quedé de llamarle en la semana.
Una vez en el departamento me puse a jugar un rato con mi sobrina, Emilia Daniela (que pronto ha pasado el tiempo, dentro de unas semanas cumplirá cinco años!!!... ya son cinco años desde que me mudé a la Ciudad de México) y después de eso me puse a leer un rato mi libro de "Los Diarios de Andy Warhol". Entré a la red para actualizar el diario (justo lo que hago ahora) y me acordé de mandarle una invitación a mi exposición a Gabo Rivas, un amigo al que no veo hace años (pero que me gustaría que estuviera presente, fue bueno conmigo en mis primeros años aquí).

Supongo que hoy ando de un humor muy "pop" por andar leyendo sobre Andy Warhol.